La historia de los almogávares es un tapiz tejido con hilos de leyenda y realidad, de valor indomable y una ferocidad pocas veces vista. Estos mercenarios aragoneses y catalanes, curtidos en las fronteras de la Reconquista, forjaron su reputación en los campos de batalla de la península ibérica y, más tarde, en el Mediterráneo oriental, donde su nombre se convertiría en sinónimo de terror y eficacia militar. Pero si hay un episodio que marcó a fuego su leyenda, fue sin duda la reacción desatada tras la traición y asesinato de su carismático líder, Roger de Flor, un evento que desencadenó la tristemente célebre «Venganza Catalana».
Este artículo se sumergirá en las profundidades de aquel episodio, explorando las causas, los protagonistas y las brutales consecuencias que transformaron a la Gran Compañía Catalana en Bizancio en una imparable máquina de furia y destrucción. Desde los polvorientos caminos de Teruel hasta los palacios de Constantinopla, seguiremos el rastro de la ira de unos hombres que, tras la muerte de su caudillo, no conocieron límites en su búsqueda de justicia y, para muchos, de simple y cruda venganza.