La figura de Roger de Flor es una de esas joyas ocultas en los anales de la historia medieval, un personaje que encarna a la perfección el espíritu de una época. Nacido de una cuna humilde, su vida fue una epopeya de superación, estrategia militar y una ambición desmedida que lo llevó a codearse con reyes y emperadores. Su nombre resuena con un eco particular en el Levante español y, especialmente, en la Corona de Aragón, donde su destino se unió indisolublemente al de los temibles almogávares: quiénes eran y cómo combatían. Fue un hombre de acción, un estratega nato y un líder carismático, cuyas hazañas forjaron un legado que, aún hoy, inspira asombro y admiración.
Desde su juventud en Brindisi hasta su trágico final en Adrianópolis, la vida de Roger de Flor es un testimonio de la vibrante y a menudo brutal realidad del Mediterráneo medieval. Su historia no es solo la de un mercenario, sino la de un visionario que supo ver oportunidades donde otros solo veían caos, y que transformó un ejército de irregulares en una máquina de guerra temida en todo el Oriente. Acompáñanos en este viaje a través de la vida de un hombre que, con astucia y valor, labró su propia senda en el tablero geopolítico de los siglos XIII y XIV, dejando una impronta indeleble en la historia de Aragón y del Mediterráneo.