Leyendas de Teruel
Las Torres Mudéjar de Teruel: Omar y Abdalá
Dos arquitectos mudéjares compitieron por el amor de Zoraida construyendo las torres más bellas de Teruel. Uno triunfó, el otro pagó con su vida.
¿Qué tienen de especial las torres de Teruel?
Teruel es de esas ciudades que parecen sacadas de un libro antiguo. Pequeña, con encanto, y con un patrimonio que no se ve todos los días. Si alguna vez has paseado por sus calles, sabrás que lo que más llama la atención son esas torres altas de ladrillo rojo y cerámica que se levantan como si quisieran tocar el cielo. Son las famosas torres mudéjares, y aunque ya de por sí son espectaculares, lo mejor es que esconden una leyenda que lo tiene todo: amor, rivalidad, arquitectura y drama.
Dos arquitectos, un amor imposible y un desafío
La historia nos lleva varios siglos atrás, a la Edad Media. Por entonces, Teruel era una ciudad en la que convivían tres culturas: cristianos, musulmanes y judíos. En medio de esa mezcla, floreció el estilo mudéjar, una fusión de arte islámico con estructuras cristianas que dio lugar a edificios únicos.
Aquí es donde entran en escena Omar y Abdallah, dos jóvenes arquitectos mudéjares que no solo compartían talento, sino también algo más complicado: el amor por la misma mujer, la bella Zoraida.
Zoraida era inteligente, guapa y de fuerte carácter. Su padre, viendo que los dos pretendientes eran igual de válidos, lanzó un desafío: «Quien construya antes la torre más hermosa, se casará con mi hija.» Y así comenzó la competencia que cambiaría para siempre el paisaje de Teruel.

El libro
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El desafío de construir el amor
Con el corazón en juego, Omar y Abdallah se pusieron manos a la obra. Uno comenzó a levantar la Torre de San Martín y el otro, la Torre de El Salvador. Sin que uno supiera qué estaba haciendo el otro, construyeron durante meses, con mimo, detalle y, claro, un poco de orgullo.
Día y noche, ambos entregaron su alma a las obras, cegados por el deseo de conquistar a Zoraida. Sin embargo, Omar decidió burlar las reglas. Durante las noches, continuaba construyendo bajo la tenue luz de las estrellas.
La tragedia de Omar
Omar terminó su torre antes que Abdalá. La ciudad entera se congregó para admirar su obra. Con los andamios retirados, la belleza de la Torre de San Martín dejó a todos sin palabras. Pero en medio de la celebración, Omar notó algo que le heló la sangre: ¡la torre estaba inclinada!
Las prisas y el trabajo nocturno habían provocado un fallo imperdonable. Incapaz de soportar la vergüenza, Omar ascendió a lo más alto de su obra y se arrojó al vacío, dejando tras de sí una leyenda trágica que perdura hasta hoy.
¿Sabías que…?
La Torre de San Martín tiene efectivamente una ligera inclinación que puede apreciarse a simple vista. Aunque la causa real es un defecto de cimentación, la leyenda atribuye este detalle a las prisas de Omar por ganar el desafío.
El triunfo de Abdalá y un legado inmortal
Días después, Abdalá concluyó su torre. Recta, perfecta y deslumbrante, la Torre de El Salvador se convirtió en el orgullo de la ciudad. Cumpliendo su palabra, el padre de Zoraida entregó la mano de su hija a Abdalá.
Hoy, las torres de San Martín y El Salvador siguen siendo joyas arquitectónicas que cautivan a visitantes de todo el mundo. Su belleza y su historia nos transportan a una época en la que el amor, la ambición y el arte convivían entre las calles de Teruel.
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